El coronavirus cambia la tendencia: naves más pequeñas y más alquiler en los polígonos

Aunque a ralentí, la demanda de suelo industrial vuelve a reactivarse en la provincia para sorpresa  de  representantes  de  parques o polígonos de la provincia tras el fuerte impacto que la pandemia ha dejado en la mayoría de empresas, sobre todo por el cierre obligado de muchas de ellas debido al estado de alarma, decretado para frenar la propagación del covid-19. Pero, a estas alturas de la desescalada, los complejos industriales comienzan a recibir consultas sobre suelo disponible. Eso sí, la demanda opta por naves pequeñas, de entre 600 a 1.000 metros cuadrados, bajo el régimen de alquiler. «Las inversiones para comprar se han paralizado con la crisis del coronavirus», explica Vicente Seguí, director de gestión del Polígono Las Atalayas.

Y en casos como de Elche Parque Industrial, de las consultas se ha pasado directamente en las últimas semanas a formalizarse dos contratos de naves de alquiler, de entre 700 y 1.000 metros cuadrados, que son las más pequeñas del complejo. Una demanda, además, que viene a diversificar aún más la ocupación empresarial del recinto, ya que están relacionadas con las nuevas líneas productivas surgidas a raíz del covid-19. «Son dos empresas, una de ella liderada por un inversor extranjero, que se instalarán en el parque para la fabricación de mascarillas», confirma Antonio Martínez, gerente de Pimesa (Promociones e Iniciativas Municipales de Elche S.A.).

Según la información recabada por el gerente de agentes inmobiliarios externos colaboradores de Pimesa, en estas semanas está habiendo movimiento. «Una demanda inusual para lo que ellos esperaban», añade Martínez, ya que en estos momentos puede haber una treintena de empresarios interesados en ubicarse en Elche Parque Industrial, que en la actualidad es el complejo industrial de referencia en la provincia. No obstante, ello no quiere decir que, si no encuentran allí lo que busquen,se desplacen a otras zonas. También Raquel Rosique, directora de la entidad de gestión de este parque, que antes de la pandemia contaba con 700 empresas y 12.000 trabajadores, señala que ahora están llegando consultas de información de naves para instalarse, ya que «en los primeros 40 días de la pandemia estaba paralizada».

Otra de las buenas noticias es que, al igual que en otras zonas industriales de la provincia, la reactivación de la industria se está afianzando cada vez más, tras los primeros momentos de la crisis. La mayoría de polígonos está entre 70% y 90% de actividad. Y, en el caso del Parque Industrial de Elche, también es un buen indicador que las compañías que tuvieron que paralizar sus obras de reforma o ampliación durante la emergencia sanitaria «ya las han retomado», destaca Rosique. Ahora, se buscan naves más pequeñas, frente a las solicitudes de terreno y de naves grandes de los últimos años, incluso poco antes de la crisis del coronavirus, y las peticiones mayoritarias provenían de la logística. De hecho, Diego Romá, gerente de Fepeval (Federación de Polígonos Empresariales de la Comunidad), asegura con rotundidad que «la logística ha irrumpido en el sector de los polígonos. «Incluso había inversores que hablaban del desarrollo de áreas industriales para un solo operador», añade Diego Romá. Pero el covid, de momento, ha frenado esa demanda y el interés por la compra de parcelas o naves.

 

Ampliación de los polígonos

También durante los primeros tiempos de la pandemia, en el polígono de Las Atalayas, en Alicante, se recibieron una decena de consultas, algunas de empresas de Madrid, para conocer la disposición de suelo en este complejo para instalar delegaciones radiales de la matriz del sector de la logística. Pero el problema que arrastra Las Atalayas desde hace tiempo es que tiene poco suelo libre y necesita ampliar superficie. «Asimismo, hay necesidades de aumentar de tamaño las sedes por parte de algunas compañías ya ubicadas en el polígono», advierte Vicente Seguí. Alrededor de una veintena se encuentran en esta situación, cuantifica el director de gestión.

Aunque sabe que el Ayuntamiento de Alicante está tramitando esta posibilidad, Seguí incide en que, ante esta situación, «lo que intentamos es que no se deslocalice ninguna empresa». Ese es el riesgo, insiste, por lo que considera que la ampliación de este polígono, con más de 250 empresas y 7.000 trabajadores, no debe tardar. Al igual que en Las Atalayas, el área industrial Canastell, en San Vicente del Raspeig, «necesita una ampliación de suelo público», urge Isabel Martínez, secretaria de la Asociación Empresarial de Polígonos Industriales de San Vicente (AEPI).

Una situación similar a la del polígono Puente Alto de Orihuela, que también necesita ampliación, pero que, además, arrastra aún los efectos de la DANA. Su presidente, Cosme Javaloyes, pide que canalicen la rambla de Abanilla. Una obra que evitaría reticencias de potenciales inversores en el polígono, donde hay 120 empresas y 1.500 trabajadores.

diarioinformacion.com

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